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Desfile Yves Klein: de la revolución azul a la explosión de color Artes Visuales / Críticas

“Hoy que estás espléndida y que todo te ilumina demos un paseo”, invita la voz de Cerati desde la vereda de Proa en una tarde que no le queda mucho de gris: ya está todo preparado para que un mundo de diseños, texturas y colores se despliegue a la vera del río.

En el marco de la primera retrospectiva de Yves Klein en América Latina, Fundación Proa organizó, junto a la cátedra Saltzman de Diseño de Indumentaria de la UBA, un desfile inspirado en la obra de la figura del neodadaísmo, como el que ya se había realizado en el marco de la muestra del ruso Kazimir Malevich en la explanada de Proa.

Klein fue una importante figura del movimiento neodadaísta, que fue una reacción a la emotividad personal del expresionismo abstracto. Klein pintaba con rodillos para que no quedaran huellas del artista y decía que la monocromía pictórica era un intento por despersonalizar el color liberándolo de cualquier emoción.

Una obra que plasma estos conceptos, y que puede verse en Proa, es Expresión del universo de color naranja plomo, pintada por Klein en 1955, un monocroma naranja que envió al Salón de Nuevas Realidades de París y fue rechazado por no contener otro color. Luego eligió el azul y creó el International Klein Blue (IKV), un color cuya singularidad es el aglutinante de resina sintética que permite mantener su intensidad cromática. Una peculiaridad de Klein es que antes del arte se dedicó al judo, viajó a Japón y obtuvo el cinturón negro. Esta diversidad de elementos que hacen a la personalidad del artista estuvo omnipresente en los diseños del desfile.

El desfile presentó prototipos originales diseñados por los estudiantes de los tres niveles de la cátedra Saltzman, que trabajaron en reformulaciones del traje masculino y femenino que aluden a conceptos de la obra de Klein, a través de cuatro ejes. En primer lugar, la iconografía de Klein, el registro de sus obras, sus acciones y sus textos.

El desfile abrió con vestidos al cuerpo con estampas de imágenes de Klein e inscripciones en japonés, en una diversidad de tonos que remite a la primera etapa del artista, cuando la mayoría de sus trabajos eran pinturas monocromáticas en una amplia variedad de colores. En segundo lugar, trabajaron sobre la noción de Klein como personaje para dar cuenta de sus dos aspectos, el judoca y el artista, a través de trajes y uniformes de judo intervenidos, cuyos modelos llevaron en mano ramas azules como la escultura del artista que puede verse en Proa.

En tercer lugar, se desarrollaron vestimentas con aire desde la dimensión vital de la materialidad como hecho conector y transformador. Fue el turno de los vestidos súper amplios de plástico y tul contrastados con maquillaje fluo. Las vestimentas con aire remiten al uso que hizo Klein de los elementos de la naturaleza en las Cosmogonías, unos soportes pintados al aire libre para que los agentes atmosféricos actúen sobre ellos.

Por último, se desarrolló el concepto de metamorfosis mediante trajes que jugaron con la transformación, retomando las Antropometrías de Klein, a través de diseños con pajitas, resortes, cucharitas, tubitos y palitos de helado.

Las Antropometrías de la época azul fue un happening en el que un grupo de músicos ejecutaba una sinfonía monótona, en línea con la monocromía, mientras tres modelos desnudas se untaban pintura azul en el cuerpo y estampaban sus huellas corporales en papeles blancos. El desfile cerró con una suelta de globos azules, al igual que en la inauguración de la muestra Proposición monocromo. Época azul en la Galería Iris Clert de París en 1957, en donde se lanzaron 1001 globos azules bajo el nombre de Escultura Aerostática. El diseño sonoro estuvo a cargo de Felipe Zamorano Grafiggna quien articuló con la propia voz de Klein.

El desfile tomó conceptos de la obra de Klein pero también los resignificó a partir de un uso más libre del color que en la obra del artista se fue restringiendo. Si bien el IKV estuvo omnipresente en todos los diseños, también se jugó con el blanco, negro, amarillo, rojo, gris, rosa, dorado, marrón, bordó, naranja y verde, e incluso fluo.

El mismo azul que lo convirtió en uno de los grandes artistas europeos lo envenó por la toxicidad de los adherentes con los que mezclaba el pigmento. Con sólo 34 años murió de un paro cardíaco que coronó el desarrollo de una carrera corta y prolífica.

Fundación PROA

Av. Pedro de Mendoza 1929

Capital Federal – Buenos Aires – Argentina

Web: http://www.proa.org

 


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