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El perseguidor Poemas

Por María Negro

“Sí, se os ha enseñado; pero no tendreis más remedio,
amigos mios, que rehacer vuestra educación.
Son los reveses del período reaccionario.
Hay que resignarse.
La historia no sigue una línea recta.
A veces se desliza por las tortuosas
callejuelas stalinistas”

León Trotsky – La revolución permanente

Capitán de mar y guerra.
Perseguidor perseguido.
Trotsky en su persecución encuentra a la palabra y la convierte en un fusil imperecedero.
Escribe.
Escribe.
Y escribe.
Perseguido.
Exiliado.
Escondido.
Escribe.

¿Qué persigue el escritor cuando escribe perseguido?

Tengo cierta teoría íntima.
Pomposidad llamarla “teoría”
Creo que escribe con la sola intención de modificar la vida del lector.

Cada oración simple esconde un fin monumental y metamorfósico.
El libro completo también, por supuesto.

Pero hablo de algo más atómico.
La búsqueda de una puñalada intelectual y espiritual que modifique la existencia. Breve y concisa.
La frase del perseguido está ahí para devolvernos en espejo la persona que no seremos nunca más luego de ello.
Y comprender que no hay retorno.
Somos, por responsabilidad de él, esto nuevo que somos.

Yo fui una niña muy pobre. Y los pobres viven convencidos de que el hambre, cuando hay hambre; el frío, cuando hay muchísimo frío; el barro, cuando la calle es todo barro; la crecida del río, todo es responsabilidad divina indiscutible.

Hablo muy en serio.

La comida no es un derecho, son los dioses que en su bondad permiten que uno tenga algo de alimento en la mesa.
Si una mujer queda embarazada es porque “Dios manda los hijos”, el hambre es una prueba a soportar para ensanchar el espacio de esa felicidad celestial final en la que un día, sin vida ya terrenal y dolorosa, nos haremos acreedores al derecho al calor, a la satisfacción, al placer, al sueño de un colchón blando.
Pronto, un niño pobre toma dimensión de que otra vida existe.
La televisión colabora.
Las telenovelas donde usan estufas y tienen duchas.
¡Agua caliente!
Ropa nueva.
Cabellos brillantes.
Hermosos.
Todos hermosos.
Cualquier niño inmediatamente pregunta:
“¿Por qué no nosotros?”.
Papá o mamá siempre responden:
“Algunos nacen con suerte. Así lo quiso Dios”.

Y ya no hay discusión.

Suerte.
Azar.
Dioses.

Para millones de personas esos son los únicos responsables de su condición. Ante la crisis del menemismo, posterior al santiagueñazo del 93, las iglesias evangélicas convocaron a una movilización a Plaza de Mayo para orar por la sabiduría del presidente…
De rodillas frente a la Casa Rosada centenares de jóvenes representaban la estampa de un método político y social de sumisión ante el poder establecido.
“Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”, que con grandes intereses le será retribuido en el Paraíso.

Y no se discute.

Los barrios obreros están invadidos de iglesias. Hasta dos por cuadra en algunos. Tan grande es el fastuoso negocio de adorar al opresor. De instruir en la capacidad de ser un buen oprimido.

Así pintaditas estaban las cosas cuando un amigo me regaló un librito. Desganada lo leí. Me resultaba complicado. Difíciles las palabras e incluso extraño, extrañísimo todo. ¿De qué hablaba ese tipo? ¿Quién era Chiang-Kai-Shek? ¿Radek?
Pero eso dejó de ser importante en dos renglones. En dos renglones donde, como el sol en la tormenta, la verdad quedaba desnuda para siempre.
Mi vida de mierda no era inevitable.
Era necesaria.
No para ganarme el cielo, sino para que aquellos “Césares” vivieran como tales.
Igual que en Roma, pero en Barrio Uta.
Con un Trotsky de diferencia.

La mentira de este régimen quedó reluciente.
Entonces, sí.
Algo fue un antes y un después.
Hasta el alma me quebré cuando comprendí que estaba engañada.
Trotsky fue la primera luz que tuvo mi vida.
Eso que llamamos “ficha”.
Y cae.
Y hace ruido.

No es posible saber si León se imaginaba de qué forma iba a cambiar para siempre la existencia de una piba de un barrio cualquiera de un país cualquiera cuando en Prinkipo escribió ese texto.
Sin embargo, siento la certeza de que así fue.
Que su tarea íntima era perseguir almas indignadas. Perseguir las mejores herramientas para liberar al hombre de la explotación por el hombre.
Perseguidor de verdades para desnudarlas frente a los ojos de toda una clase social envilecida en el opio de la idiotez, expoliada de su derecho a vivir dignamente.
Educada para soportar ello.
Cada texto de él tiene la rigurosidad del dirigente revolucionario que escribe de Chiang-Kai-Shek y para cualquier pibita que pueda estirar los brazos, levantar el mentón, enderezar la espalda y salir a luchar para cambiar radicalmente todo.

Con Trotsky comprendí que la verdad puede ser cuestionada. Que debemos reeducarnos, ya que nos han mal educado adrede. Que si la verdad puede no ser tal, es que tiene movimiento. Si el movimiento existe, la penuria solo es eterna porque no se cuestiona, no se reeduca, no se pone el movimiento en sentido favorable.

Trotsky fue mi gran maestro.
A él le debo la certeza de poner en duda todo.
Sobre todo a la certeza.
La historia no sigue nunca una línea recta.

Él.
El comandante del Ejército Rojo.
El amante de Frida.
El padre.
El hijo.
El escritor.
El bolchevique.
El compañero de Natacha.
El amigo.
El perseguido.
El perseguidor.
El hacedor de los tiempos de la patria de la humanidad.
El que escribió pensando en mí.
El León que pretendieron asesinar cuando le quitaron la vida hace 75 años.
El que puso en evidencia el esfuerzo inútil del bruto que no puede matar hasta la última letra que le salve la vida a cualquier pibita de cualquier barrio cuando quien escribe lo que escribe está seguro de que todo ello valdrá la pena.


Comentarios

  1. Daniel M Forte dice: agosto 28, 2015 at 7:06 pm

    Tal vez me acusen de machista ¿y que?, pero digo que solo una mujer, una mujer que en este caso, es la excusa corporal de esa sonrisa con que nos encandila la Negra Negro, y esa alma…¡¡¡si, esa alma !!, ¿o acaso los trotskistas no annelamos exaltar el alma hasta hacerla material, tangible, corpórea, desprovista de miserias y privaciones ?, digo entonces, solo una mujer como nuestra Negra; pudo haber escrito esta belleza.

  2. Tu letra vale más que millones de imágenes y por eso las persigo y te quiero tanto y te agradezco.

  3. Víctor Redondo dice: agosto 20, 2016 at 11:13 pm

    Impresionante María Negro. Gracias por Gracias.

  4. Daniel : quizas, los Trotskitas, hombres, machos, rudos en las peleas y barricadas en las marchas y los piquetes tengamos , justamente, que “reeducarnos” para liberar el alma y poder, sin pudor, liberar el alma para que pueda expresar los sentimienos- abrazo- Pancho

  5. MARIA DEL VALLE RIOS dice: agosto 23, 2016 at 4:56 pm

    Gracias NEGRA, yo tambien soy una niña campesina, que te dice Gracias.

  6. Marìa Elena Molina dice: agosto 25, 2016 at 9:04 pm

    què homenaje! conmovedor !

  7. maraviloosoooooooooooooooooooooooooooo

  8. Cristina Occhipinti dice: noviembre 6, 2016 at 11:46 pm

    El mejor homenaje de una grande, nuestra María Negro. Gracias.

  9. que sonrisa perfecta este rizoma nos trae sus saberes del andar desde aquel escribir de León….. la Negra….. y cada receptor q dejo de ser, para entender; y seguir rompiendo el día del otro y propio en un antes y un después…

  10. Natalia dice: julio 5, 2017 at 2:09 am

    Hermoso❤Gracias!

  11. MARIA DEL VALLE RIOS dice: agosto 23, 2017 at 5:32 pm

    Lo reeleo. Y puedo sentir exactamente todo…todo. GRACIAS NEGRA.

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